La Poda de Invierno en la Vid


Autor: Dr. Jesús Salvador Ruiz Carvajal

La poda de invierno de la vid es una de las tareas más importantes a realizar en el viñedo, y esta actividad definirá muchos aspectos de la futura campaña. Durante su ciclo anual, el viñedo necesita la realización de diferentes podas para conseguir darle forma, mejorar la salud, vigor y rendimiento adecuado.

La poda consiste en la eliminación de las ramificaciones de la cepa (partes vivas de la planta como sarmientos, pámpanos, hojas), durante el periodo de invierno para evitar que crezca de forma descontrolada. Esto nos permite modificar el hábito de crecimiento natural de la cepa, adecuándola a las necesidades del viticultor. De acuerdo a esta definición el viticultor poda su viñedo para lograr buenas producciones y rentabilidad de su cultivo. Es una de las tareas que más influyen en la calidad y cantidad de fruto a recolectar.

¿Para qué sirve la poda?

La poda es imprescindible para controlar la planta, sirve para darle forma, regular la producción y mantenerla sana y con vigor. La poda de invierno es la labor más importante que se realiza en el viñedo.

La poda tiene como finalidad:

  • Limitar el alargamiento del esqueleto de la planta, con el fin de evitar su envejecimiento y de contener el desarrollo a un espacio compatible con el sistema de cultivo.
  • Limitar el número de yemas, con el fin de regular y armonizar la producción con el vigor de cada planta.

Para cumplir este objetivo es necesario que la planta esté equilibrada en cuanto a su capacidad. Es decir, que de acuerdo a su expresión vegetativa, posea un número apropiado de brotes de vigor adecuado para madurar correctamente sus racimos.

  • La capacidad de la planta depende de factores internos (variedad, edad y estado sanitario) y externos (clima, suelo y prácticas de manejo del viñedo), y es la poda, entre estas últimas, una de las prácticas de mayor influencia en la cantidad y calidad de la uva. Por lo tanto, está en manos del viticultor saber elegir el sistema de poda más adecuado a cada variedad para lograr producciones rentables.

Principios generales de poda

1. Conocimiento de la fertilidad de las yemas

Se denomina fertilidad al número de racimos que es capaz de dar una yema.

  • Las yemas de madera vieja no son fértiles.
  • Las yemas basilares (las de la unión del sarmiento con el brazo) son poco fértiles.
  • Las yemas axilares o latentes son fértiles, son las que producen cosecha.
Objetivo de la poda en vid

Figura 1. Uno de los objeticos de la poda es adecuar la cosecha a las posibilidades de maduración con el fin de conseguir una calidad adecuada.

La fertilidad de las yemas aumenta según se alejan de la base hasta la mitad del sarmiento aproximadamente, luego vuelve a disminuir. El inicio de la fertilidad depende de la variedad. Las variedades muy fértiles lo son desde la primera yema, por lo que admiten podas cortas.

2. Carga

Se entiende por tal la cantidad de yemas fértiles o francas dejadas en una cepa. De ello dependerá la producción.

3. Vigor

El desarrollo los brotes es inversamente proporcional al número de yemas dejado en una vid.

4. Actividad vegetativa

La actividad de un brote o pámpano depende de su posición, las yemas más próximas a la punta son las que primero y más se desarrollan. También crece ésta con la verticalidad, por ello es conveniente arquear las varas largas dejadas en la cepa.

5. Tamaño de racimos y bayas

El tamaño de los racimos y de las bayas (granos de uva) para una misma variedad es tanto mayor cuanto menos sea su número en una cepa.

6. Microclima del racimo

Se debe tender a que los racimos disfruten de un microclima adecuado, esto es, buena iluminación, aireación e insolación.

7. Prolongación de un brazo

Para este fin se elegirá el brote más cercano a la base. En el caso de brazos horizontales, con uveros, para prolongarlo se podará sobre una yema que “mire” hacia abajo.

8. Armonización

La poda debe buscar una armonía entre la vocación de la vid, el vigor de la cepa y las posibilidades del medio.

Objetivos fundamentales de la poda

Los objetivos principales de la poda son:

  1. Limitar el crecimiento incontrolado de la cepa y hacerlo compatible con las prácticas de cultivo.
  2. Limitar el número de yemas adaptándolo a la capacidad de crecimiento de la cepa y a las posibilidades ofrecidas por el medio en que ésta se desarrolla.
  3. Adecuar la cosecha a las posibilidades de maduración con el fin de conseguir una calidad adecuada.
  4. Distribuir la cosecha a las posibilidades de maduración con el fin de conseguir una calidad adecuada.
  5. Regular y equilibrar las plantas, el número de brotes, el envejecimiento.

Consecuencias de no podar:

Un viñedo puede ser mantenido sin podar, o con una poda mínima, en este caso el resultado sería el siguiente:

  • Cepas de gran desarrollo.
  • Brotación irregular.
  • Brotes de menor vigor.
  • La vegetación se aleja del tronco.
  • La cosecha se reparte en mayor número de racimos de menor tamaño.
  • La vendimia sería más costosa.

Tipos de poda, según época

Según la época en que se realice podemos clasificar las podas en:

Poda en seco o poda de invierno

Se realiza durante el período de reposo de la cepa, desde la caída de la hoja hasta la brotación. En esta época es cuando se afecta menos el vigor de la cepa. Las podas muy adelantadas o muy atrasadas hacen perder vigor a la planta. La primera no permite que la planta acumule reservas. La segunda hace que la cepa pierda sustancias que ya han sido puestas en movimiento, ambas retrasan la brotación. Una poda a fin de cuentas es una medida agresiva para la planta, ya que se corta sus ramificaciones provocando heridas y generando un punto de acceso para plagas y hongos.

Tanto en primavera como en verano la planta se encuentra en fases de máxima actividad, es por ello que se deduce que durante esas épocas hay que limitar al máximo posible los cortes en la planta. En caso de tener que realizarse algún tipo de poda como medida preventiva o por causas como heladas, tratar de cortar solo los órganos y partes accesorias.

Durante la vendimia tampoco es momento de realizar podas, ya que la planta se encuentra en plena fase de recogida de frutos. Sin embargo, una vez que pase la vendimia, la savia deja de tener presencia activa en la cepa, las ramas o sarmientos comienzan a agotarse, y las hojas terminan por caer. Ese momento, se conoce como parada vegetativa, abarca desde mediados de noviembre hasta finales de febrero, cuando comienza la brotación (siempre teniendo en cuenta la ubicación y la climatología).

Es durante ese periodo, que coincide con el ciclo más frio del año, cuando es recomendable realizar la poda más intensa del viñedo, “la poda de invierno”.

La poda es preferible realizarla en días secos, sin niebla, lluvias o humedad. Esto es debido a que la poda de invierno genera heridas en la planta, y con la humedad es más fácil la entrada de enfermedades de la madera y hongos.

Poda en verde

Es la poda realizada después de la brotación de la vid. Denominamos así la supresión de brotes, despuntes, eliminación de hojas, etc. Se realizan estas operaciones buscando diversos fines: mejorar la aireación e insolación del racimo, eliminar brotes innecesarios y también para facilitar el resto de las labores en la viña…

Si quieres conocer más sobre cómo realizar las podas en el cultivo de vid, así como el manejo del cultivo, los tipos de variedades y los criterios de fertilidad, te invitamos a participar en el Curso Básico de Viticultura, que se llevará acabo de manera online.

Cita correcta de este artículo 

INTAGRI. 2020. La Poda de Invierno en Vid. Serie Frutales, Núm.65. Artículos técnicos de INTAGRI. México. 4 p.

Bibliografía

Reynier, A. 2002. Manual de viticultura: guía técnica de viticultura. Ediciones Mundi-Prensa. Madrid, España.

Tardáguila, J. 2009. La cepa y sus formas. Técnicas de manejo del viñedo. En: La Rioja, sus viñas y si vino. Gobierno de La Rioja, Logroño.

Yuste, J. 2001. Sistema de conducción: técnica de cultivo en viticultura. Vida rural. 121: 26-32.

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